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Los gigantes de internet, en el punto de mira

Los gigantes de internet están siendo vigilados con lupa. Las grandes tecnológicas, compañías de comercio electrónico y redes sociales se han visto sancionadas o podrían serlo, en 2017, por diversos motivos: abuso de posición dominante, difusión de noticias falsas o mensajes de odio, uso ilegal de los datos o problemas con el fisco, que les han llevado a pagar multas millonarias.

A continuación os comentamos alguno de los casos que más nos han llamado la atención.

Como ya avanzábamos en nuestro post ¿Cuántas mentiras se cuentan en las redes sociales? las fake news y los mensajes de odio se han convertido en un verdadero problema para las redes sociales. Diversos dirigentes europeos han exigido a estas compañías que actúen con dureza contra estos mensajes y les han instado a que tomen medidas para evitar su propagación.

Todo ello ha llevado a que en Alemania este verano se aprobara una nueva y controvertida ley que obligará a empresas como Facebook o Twitter a eliminar en menos de 24 horas comentarios racistas o que inciten al odio de sus plataformas. En caso contrario podrían ser sancionadas con multas de hasta 50 millones de euros.

Multados en España

En España, las sanciones a Facebook han venido por otro lado y ascienden a 1,2 millones de euros. Según la Agencia de Protección de Datos española (AEPD), la compañía de Mark Zuckerberg ha venido recopilados datos personales protegidos de sus usuarios (sobre ideología, sexo, religión, etc.) sin informarles previamente. Pero la vulneración no acaba aquí, lo más grave sería el uso por parte de Facebook de esta información protegida para fines publicitarios sin contar con la aprobación expresa de dichos usuarios.

Por su parte, el fisco español ha multado a Amazon con 2,2 millones de euros tras una inspección que afectó a sus ejercicios de 2010 y 2011. Pero no es la primera que se enfrenta a Hacienda: Oracle ya ha pagado 87 millones de euros, Google 1,9 millones de euros y Microsoft tiene recurridas en la actualidad dos multas que ascienden a unos 30 millones de euros.

Tampoco se ha librado este año Google, quien recibió a finales de junio la mayor multa antimonopolio que ha impuesto jamás la Unión Europea: 2.424 millones de euros (aproximadamente el doble de las multas impuestas anteriormente a Microsoft o Intel) por abuso de posición dominante en los comparadores de precios en las compras on line.

Parece que la compañía tecnológica ha venido favoreciendo sus propios servicios, privando al resto de compañías de la oportunidad de competir en igualdad de condiciones y sin que los usuarios hayan sido conscientes en ningún momento.

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¿Cuántas mentiras se cuentan en las redes sociales?

mentiras-redes-socialesRecibimos un titular llamativo, la curiosidad nos puede y hacemos click para ver de qué se trata. Si todo terminase ahí no pasaría nada, pero muchas veces, por desgracia, miles de usuarios dan al botón de me gusta, a compartir o lo retuitean, sin plantearse su veracidad. Así comienza el bulo…

Noticias como que el papa Francisco apoyaba la candidatura de Donald Trump o que Hillary Clinton vendía armas a ISIS fueron compartidas miles de veces, pero no por eso eran más reales.

Sin embargo, en ocasiones, resulta imposible distinguir entre contenidos auténticos y mentiras creadas y difundidas sin ningún control en las redes sociales y que incluso se pueden llegar a ‘colar’ como trending topic.

Facebook ha sido una de las redes sociales que ha visto más mermada su credibilidad cuando fue acusada de favorecer la candidatura de Donald Trump durante las elecciones en Estados Unidos. Las fake news o noticias falsas se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para la empresa de Zuckerberg.

Diversos dirigentes europeos han exigido a las redes sociales que actúen con mano dura contra las fake news y les instan a que tomen medidas para evitar su propagación. En este sentido, Martin Schulz, presidente saliente del Parlamento Europeo, incluso ha abogado por una legislación europea al respecto.

La respuesta no se ha hecho esperar y Google y Facebook se han puesto ‘manos a la obra’. La primera, evitando que las páginas con contenidos falsos utilicen su plataforma de publicidad AdSense y la segunda con una serie de acciones, recogidas en el Facebook Journalism Project, mediante las cuales trabajará estrechamente con varios medios de comunicación con el objetivo de incrementar la calidad de las noticias que se publican en esta red.

Sin embargo, toda medida tiene voces en contra que se cuestionan si se perjudicarán los intereses de los usuarios ya que dejarán de ser tendencia los temas más comentados y compartidos por ellos para dar paso a contenidos que procedan de portales de noticias.

Sentido común

Las redes sociales han fomentado la creación de comunidades virtuales que se forman a partir de intereses comunes. Los miembros de estos grupos pueden llegar a crear fuertes vínculos, que interaccionan continuamente entre sí y que se sienten cómodos en un entorno en el que todos parecen opinar de forma similar.

Estos usuarios pueden llegan a dar más credibilidad a un comentario o una información que les llega a través de alguno de sus contactos que si les llegara de la propia fuente.

El uso de las redes sociales como fuente única de información es cada vez mayor. Ya son muchos los que prefieren consultar las noticias de actualidad por este medio que por los medios de comunicación tradicionales.

Si bien las redes sociales pueden tener cierta responsabilidad sobre lo que se publica en ellas, el papel del usuario en la detección de noticias falsas es fundamental.

Se trata de simple sentido común. Cuando se recibe una noticia es importante verificar de dónde procede. Si la fuente no aparece o se trata de una página no confiable hay que dudar de la veracidad de su contenido.

Si el contenido de la noticia no acaba de convencernos hay que buscar si aparece publicada en los medios de comunicación y en las páginas de referencia. Si no es así, lo más seguro es que sea falsa.

Las marcas también son víctimas

Muchas marcas se han visto también afectadas por el auge de las noticias falsas.

Por ejemplo, hace un par de años un chico denunciaba que en un restaurante de KFC le habían servido una rata en lugar de pollo publicando unas fotos en su cuenta de Facebook. La noticia se viralizó rápidamente, aunque muy pronto se puso en duda. Los responsables de la cadena revisaron las cintas de seguridad y confirmaron que el joven ni siquiera había estado en el establecimiento ese día. También encargaron un análisis de ADN que finalmente confirmó que lo que tenía forma de rata realmente era pollo. ¡Pero el daño ya estaba hecho!

Los trolls campan a sus anchas por las redes sociales y se sienten cómodos en ellas. Critican despiadadamente intentando desprestigiar y las marcas se han convertido en la victima ideal para ellos.

Hace unos días Puro Marketing publicó un post sobre cómo los trolls están obligando a las marcas a cambiar sus estrategias de marketing y sobre cómo estas deben actuar ante sus ataques. Pero, ¿están las marcas preparadas para enfrentarse a estos terribles enemigos?