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¿Cuántas mentiras se cuentan en las redes sociales?

mentiras-redes-socialesRecibimos un titular llamativo, la curiosidad nos puede y hacemos click para ver de qué se trata. Si todo terminase ahí no pasaría nada, pero muchas veces, por desgracia, miles de usuarios dan al botón de me gusta, a compartir o lo retuitean, sin plantearse su veracidad. Así comienza el bulo…

Noticias como que el papa Francisco apoyaba la candidatura de Donald Trump o que Hillary Clinton vendía armas a ISIS fueron compartidas miles de veces, pero no por eso eran más reales.

Sin embargo, en ocasiones, resulta imposible distinguir entre contenidos auténticos y mentiras creadas y difundidas sin ningún control en las redes sociales y que incluso se pueden llegar a ‘colar’ como trending topic.

Facebook ha sido una de las redes sociales que ha visto más mermada su credibilidad cuando fue acusada de favorecer la candidatura de Donald Trump durante las elecciones en Estados Unidos. Las fake news o noticias falsas se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para la empresa de Zuckerberg.

Diversos dirigentes europeos han exigido a las redes sociales que actúen con mano dura contra las fake news y les instan a que tomen medidas para evitar su propagación. En este sentido, Martin Schulz, presidente saliente del Parlamento Europeo, incluso ha abogado por una legislación europea al respecto.

La respuesta no se ha hecho esperar y Google y Facebook se han puesto ‘manos a la obra’. La primera, evitando que las páginas con contenidos falsos utilicen su plataforma de publicidad AdSense y la segunda con una serie de acciones, recogidas en el Facebook Journalism Project, mediante las cuales trabajará estrechamente con varios medios de comunicación con el objetivo de incrementar la calidad de las noticias que se publican en esta red.

Sin embargo, toda medida tiene voces en contra que se cuestionan si se perjudicarán los intereses de los usuarios ya que dejarán de ser tendencia los temas más comentados y compartidos por ellos para dar paso a contenidos que procedan de portales de noticias.

Sentido común

Las redes sociales han fomentado la creación de comunidades virtuales que se forman a partir de intereses comunes. Los miembros de estos grupos pueden llegar a crear fuertes vínculos, que interaccionan continuamente entre sí y que se sienten cómodos en un entorno en el que todos parecen opinar de forma similar.

Estos usuarios pueden llegan a dar más credibilidad a un comentario o una información que les llega a través de alguno de sus contactos que si les llegara de la propia fuente.

El uso de las redes sociales como fuente única de información es cada vez mayor. Ya son muchos los que prefieren consultar las noticias de actualidad por este medio que por los medios de comunicación tradicionales.

Si bien las redes sociales pueden tener cierta responsabilidad sobre lo que se publica en ellas, el papel del usuario en la detección de noticias falsas es fundamental.

Se trata de simple sentido común. Cuando se recibe una noticia es importante verificar de dónde procede. Si la fuente no aparece o se trata de una página no confiable hay que dudar de la veracidad de su contenido.

Si el contenido de la noticia no acaba de convencernos hay que buscar si aparece publicada en los medios de comunicación y en las páginas de referencia. Si no es así, lo más seguro es que sea falsa.

Las marcas también son víctimas

Muchas marcas se han visto también afectadas por el auge de las noticias falsas.

Por ejemplo, hace un par de años un chico denunciaba que en un restaurante de KFC le habían servido una rata en lugar de pollo publicando unas fotos en su cuenta de Facebook. La noticia se viralizó rápidamente, aunque muy pronto se puso en duda. Los responsables de la cadena revisaron las cintas de seguridad y confirmaron que el joven ni siquiera había estado en el establecimiento ese día. También encargaron un análisis de ADN que finalmente confirmó que lo que tenía forma de rata realmente era pollo. ¡Pero el daño ya estaba hecho!

Los trolls campan a sus anchas por las redes sociales y se sienten cómodos en ellas. Critican despiadadamente intentando desprestigiar y las marcas se han convertido en la victima ideal para ellos.

Hace unos días Puro Marketing publicó un post sobre cómo los trolls están obligando a las marcas a cambiar sus estrategias de marketing y sobre cómo estas deben actuar ante sus ataques. Pero, ¿están las marcas preparadas para enfrentarse a estos terribles enemigos?

 

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¿Quiénes son los nuevos aliados de las marcas?

influencersTwitter se ha convertido en el paraíso para las marcas. Por una parte, esta red social cuenta con una audiencia mucho mayor que los medios de comunicación tradicionales y, por otra, resulta mucho más barato para las empresas invertir en ella pagando por tuit a personajes influyentes.

Pero lo importante es elegir bien a esas personas que se van a convertir en el prescriptores de tu marca. Pueden ser expertos de renombre en un tema, celebrities, bloggers, youtubers, con miles e incluso millones de seguidores en las redes de sociales, pero además deben poseer una serie de atributos especiales:

  • Que tengan credibilidad, que los consumidores confíen en ellos.
  • Que generen debate, que interactúen con la comunidad, que tengan compromiso, es decir que consigan engagement.
  • Que conozcan bien la marca y se sientan identificado con ella.
  • Que el contenido que publiquen sea de calidad y de interés para la marca.

Pero lo que verdaderamente les hace únicos es su magnetismo, su capacidad para hacer que miles de consumidores se interesen y finalmente compren un determinado producto. Y eso, obviamente se paga y ¡muy bien!

Según datos de 2016 de la agencia americana de comunicación social Opendorse, Cristiano Ronaldo se embolsó 260.490 euros por cada tuit publicitario. Algo que no es de extrañar ya que CR7 es el deportista que cuenta con más seguidores en Twitter (más de 49 millones). Algo más lejos se sitúan otros deportistas como el tenista Rafa Nadal o el futbolista James Rodríguez que se cobraron en torno a 50.000 euros por cada tuit publicitario.

Son muchos los famosos que se lucran con sus perfiles en redes sociales, pero al mismo tiempo también las marcas se benefician del poder de prescripción que tienen. De este modo, todo el mundo gana. Pero en este contexto es fundamental que el consumidor no pierda, que no se sienta engañado, por lo que el influencer siempre debe identificar los tuits publicitarios o indicar que el producto del que habla ha sido cedido por una marca determinada y no la haga de forma encubierta.

El auge de los micro-influencers

No todas las empresas se pueden permitir pagar estas cantidades desorbitadas. Aunque para las grandes marcas es una práctica habitual, para muchas empresas más modestas resulta imposible realizar marketing con influencers porque es muy costoso y lleva mucho tiempo y esfuerzo.

Pero hay que tener en cuenta que no es cuestión de cantidad sino de calidad. Y es aquí es donde aparecen en la partida unos nuevos jugadores: los micro-influencers.

No son tan conocidos como los anteriores, ni tienen tantos seguidores (entre 1.000 y 100.000 seguidores) pero a cambio se sienten más identificado con la marca y consiguen una mayor conexión con sus comunidades por su cercanía. Se ha demostrado que sus interacciones en las redes sociales son mucho mayores, consiguen más likes y comentarios por lo que su factor de influencia es sustancialmente más alto.

Según Edelman, en su 2017 Trends Report, el auge de los micro-influencers es una de las tendencias del marketing con influencers para este año. Desde luego, las marcas no deberían perder de vista a estos nuevos aliados.