Aunque la fabricación digital y la creación de prototipos comenzó hace unos treinta años, es en la última década cuando se ha empezado a abrir al gran público.

España ha sido uno de los países que ha protagonizado un mayor avance en este campo. De hecho, de los 1.153 FabLabs que existen, 44 se ubican en España. Hace un año eran 24 y en 2013 la mitad.

Ya explicamos en nuestro post ¿Conoces la cultura Maker y los FabLabs? que hay cuatro tipos de establecimientos basados en la cultura Maker: Hackerspace, Makerspace, TechShop y FabLab (acrónimo del inglés Fabrication Laboratory o Fabulous Laboratory). Estos últimos pertenecen a una red global de laboratorios locales distribuidos por todo el mundo, promovida por el Center for Bits and Atoms [CBA] del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts [MIT] y en ellos se fomenta la creatividad proporcionando a las comunidades herramientas de fabricación digital.

Transformación digital

El pionero en nuestro país fue el Fablab de Barcelona y hoy en día constituye todo un referente mundial.

Es precisamente esta ciudad una de las que más apuestan por la transformación digital. Ejemplo de ello fue la Maker Faire, un encuentro celebrado el pasado mes de junio donde tuvieron cabida todas las áreas relacionadas con la cultura Maker, como la impresión 3D, la electrónica, la robótica, la nanotecnología, la realidad aumentada. El evento contó con la participación de inventores, ingenieros, artesanos o científicos que pudieron compartir sus conocimientos y creatividad mediante charlas, exposiciones, talleres y demostraciones interactivas. Esta feria se enmarca en el plan Barcelona Ciudad Digital 2017-2020.

Ligado a este plan está también el proyecto ‘Makers District: Fem Barri al Poblenou’ cuyo objetivo es que este antiguo barrio industrial se transforme en el piloto de la industria 4.0 y que al extenderse a otros distritos haga de Barcelona una ciudad ambientalmente sostenible y tecnológica con la ayuda de las herramientas de fabricación digital, una verdadera Fab City.

Muchos de estos espacios en España dependen de instituciones, como en el caso del el FabLab de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla , aunque otros son el resultado de la unión de un grupo de personas, como Makespace Madrid, una iniciativa gestionada por la Asociación Makespace Madrid e impulsado por los miembros de una comunidad. Forma parte de FabLab Madrid Network que depende de la red internacional FabLab Network.

Además del Makespace Madrid, FabLab Madrid Network cuenta con el FabLab Madrid CEU, FabLab Medialab-Prado y el FabLab UPM (Universidad Politécnica de Madrid). Todos ellos, ofrecen información sobre la red Internacional, formación y se relacionan con otros espacios para potenciar la colaboración entre proyectos locales e internacionales.

Otro buen ejemplo del interés en nuestro país es el nuevo Polo de Contenidos Digitales que se inauguró en junio, en Málaga, fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Málaga y Red.es y que se convierte en el mayor de España. Su objetivo es erigirse como proyecto tractor para la economía digital e impulsar el emprendimiento y la innovación en este sector.

Este espacio acoge microempresas, FabLab, área de creación de videojuegos, animación y diseño gráfico, impresión 3D, área de startups, coworking, estudio de grabación de vídeo y de captura de movimiento, entre otros. Asimismo, tiene capacidad para la formación de unas 2.000 personas al año en los distintos ámbitos que requieren conocimientos digitales.

Yendo un paso más allá y con el objetivo de acercar la esencia de los Fablabs y la cultura Maker al gran público, en 2015, se inauguró en Madrid al primer FabLab Café, Fabertime un espacio para aprender cómo funciona una impresora 3D o una cortadora láser, compartir ideas o adquirir material mientras te tomas una cerveza.

Ese mismo año una furgoneta recorrió distintos pueblos y ciudades de la geografía española explicando la cultura Maker allá donde iban. Mendiante el Circolab -así se llamaba este laboratorio móvil-, sus seis integrantes con la ayuda de seis impresoras 3D, un escáner, una dobladora de varillas, una cortadora de vinilos, taladros y soldadores realizaron diversas actividades formativas en colegios, centros cívicos, FabLabs o incluso plazas de pueblos para todas las edades.

El fenómeno Maker empezó para muchos como un hobby, pero se está transformando en una oportunidad de negocio y en una verdadera forma de vida. Los jóvenes empiezan a pedir nuevos modelos de aprendizaje por lo que resulta cada vez más necesario contar con formación oficial como posgrados y, por qué no, un grado universitario.

En Bitaminia+ estaremos muy atentos a los avances que se producen y seguiremos informando.

Escrito por bitaminia+

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